Antiguo Hospital De San Jorge

EL PORTICO PERDIDO DE VANDELVIRA. UBEDA. JAEN

Se compra usted una casa, con todo el esfuerzo que eso supone, y nos vamos al arquitecto o al aparejador, para hacer nuestra reforma, hablamos con los decoradores, y una vez dicho esto, decidimos que la pared de esta habitación, que va a ser la estancia de nuestros niños pequeños, no nos gusta donde va y como la podemos ampliar la tiramos. Y sorpresa, porque donde iba a ir esa pared angelical de cielos azules o girasoles rosáceos, se encuentra usted una portada renacentista de un antiguo hospital plagada de cráneos de bóvidos y seres de apariencia grotesca. Pues una gracia.

 Vandelvira

Pues algo parecido debió de pasarle a Juan Francisco León cuando tira abajo uno de los tabiques y aparece a lo largo de tres plantas la fachada del antiguo hospital de San Jorge. Nada mas y nada menos que proyectada por el ilustre artista, Andres de Vandelvira, uno de los arquitectos mas importantes del renacimiento español.

Y es que si bien el hallazgo fue de mucha piedra esculpida, de piedra se le debió de quedar la cara al buen señor, cuando la Junta de Andalucía le dice que de ley de Patrimonio Histórico, ni mijita, y que de indemnización ni soñarla. Y a todo esto, los tabiques rotos y la casa sin hacer.

Y así se monta un lío, transformando la alegría del reencuentro de una obra de nuestro arte en un galimatías legal donde se ven implicados propietario, Junta de Andalucía, Juzgados de lo Contencioso, y Ayuntamiento por supuesto. Hasta que por fin, los tribunales dieron la razón a nuestro casual arqueólogo y parece que por fin se compatibilizarán intereses públicos y privados, de forma que la obra de arte pueda ser visitada y admirada.

Vandelvira. Ubeda

Pero volvamos en el tiempo a la época de Vandelvira y de la Úbeda del siglo XVI. Intentemos ponernos en la piel y en las vestimentas de hidalgos, mozas, señoras y rapaces que andaban por entre el gentío de una de las villas mas señoriales de las Españas.

Úbeda fue población fronteriza en la Edad media, y muy cercana al reino nazarí de Granada. Esto hizo de ella un enclave especialmente protegido por los monarcas de la época. Todos estos factores sumados a sus ricos recursos naturales, propició un momento de esplendor que se alcanzó en el siglo XVI. No fue ajeno a ello que la diócesis ubetense contará en aquel momento como de las mas ricas de España. Y donde suena el dinero acuden raudos a su embeleso todo tipo de castas sociales, desde los mas pícaros hasta infinidad de gremios profesionales que dieron a Úbeda un lustre y renombre como pocas ciudades de su entorno.

Y para colofón, la guinda. Ya que sobre todo este pastel, aterriza D. Francisco de los Cobos, secretario de su majestad imperial D. Carlos. Y es, D. Francisco quien trae a Andrés de Vandelvira y a toda una corte de artesanos y artistas que vuelcan su sapiencia y buen hacer, en los palacios que empiezan a surgir por la hidalga villa.


Andrés de Vandelvira (Alcaraz, 1509-Jaén, 1575).

Hijo y discípulo de Pedro de Vandelvira fue uno de los más célebres canteros y arquitectos renacentistas españoles. Inventor de la bóveda vaída y de otras soluciones arquitectónicas, la mayoría de su obra se centró en la provincia de Jaén, bajo el mecenazgo de la familia Molina.

Otras de las grandes obras de Vandelvira es el Hospital de Santiago en Úbeda, fundación de Diego de los Cobos y Molina, obispo de Jaén y Ávila. Se empieza a edificar en 1563, y debía estar acabado cuando muere el arquitecto en 1575. Por sus masas y silueta, por su sobriedad y desnudez, se ha comparado con El Escorial, obra sensiblemente coetánea. Muchas obras ha dejado el gran arquitecto. En la arquitectura civil, el Palacio Vázquez de Molina, hoy Ayuntamiento de Úbeda; el de Vela de los Cobos y acaso el de la marquesa de la Rambla y el del Deán Ortega, todos en Úbeda.

En la arquitectura religiosa, la portada de San Nicolás; el convento de los dominicos de Laguardia (Jaén), con su original iglesia; las iglesias de Huelma y Villacarrillo, donde intervino considerablemente, imponiendo las bóveda vaída como sistema de cubrición y demostrando sus infinitas posibilidades; la reforma de la catedral de Baeza, la Torre de El Tardón en Alcaraz, su ciudad natal, y otras de atribución dudosa.

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